Londres en Otoño. Guía otoñal de Londres

Londres Otoñal. Londres en Otoño

Londres en Otoño. Llegamos a Londres en plena época otoñal (Setiembre – Octubre), con unos frescos 15° y mucho por recorrer.
Al bajar del imponente avión nos encontramos con migraciones, que después de efectuar dos o tres preguntas tales como finalidad del viaje, tiempo de estadía y compañeros del mismo, respondidos con un inglés básico, empleando una sonrisa empática, selló el pasaporte y adelante, ¡uno ya está en Londres! .

Transporte en Londres

Lo primero que hicimos fue tomar el metro, previa compra de una Oyster  Card, cargada con tanto crédito para transportar a todo un equipo completo de fútbol por la ciudad. En mi caso, me había cansado de leer sobre ésta tarjeta y de comparar precios. Fallé.
Éste no es un punto menor, yo había cargado 30 líbras (cuando el boleto suele ser de 1 libra cada uno) por consejo del vendedor del subte para tan solo cuatro días. Una barbaridad.

Pero esto conviene, ya que uno tiene menores precios y no tiene que estar comprando boletos aislados, y obviamente nunca se queda uno sin crédito. De todas formas, si les queda un crédito en la tarjeta al irse del país, pueden pedir que se lo reintegren devolviéndola en cualquier boletería del subte. No he perdido ni una libra con mi equivocación, pero sepan que no es necesario cargar tanto dinero.

Donde Alojarse en Londres

Como decía, del aeropuerto nos fuimos directo, con combinación en el metro, admirando el paisaje de las afueras de la ciudad, para la estación Pimlico donde a una cuadra queda el hostel Astor Victoria. Les recomiendo esta zona, es donde están la mayoría de los hostels económicos en su precio y con una calidad realmente aceptable. Sumado a que está cerca de algunos puntos de interés de la ciudad, hace que la zona sea excelente para cualquier viajero. Llegamos al hostel, dejamos nuestros bolsos y parte del cansancio del viaje en el hostel y salimos a recorrer.

Las calles de Londres en otoño, con el orden típico de Londres y un ruido tan imperceptible de los autos, la gente abrigada y tranquila, nos permitieron llegar a la estación de trenes de Victoria, que a esta altura ya parecía la mejor de las terminales, sin percibir que sería luego una de las más comunes.

Luego de almorzar tardíamente en Burger King, nos encontrábamos revisando el mapa para poder decidir qué visitar, pero algo desorientados, cuando se nos acercó una señora para darnos la muestra de la hospitalidad londinense y en un inglés muy característico nos consultó si necesitábamos ayuda. En Argentina uno desconfiaría pero en Londres parece una cosa común y es algo que nos ha acompañado a lo largo de la estadía.

Recorriendo Londres en otoño

Después de indicarnos cómo llegar al Big Ben, que es lo primero que uno quiere visitar al ir, pasamos mientras caminábamos por esas calles típicamente perfectas, por el Victoria Palace Theatre, la Catedral de Westminster, las famosas cabinas telefónicas rojas y buzones de cartas del mismo color, ambos lamento comentarles que al igual que en el resto del mundo están desapareciendo y quedando totalmente obsoletos, pero al fin y al cabo, se encuentran ahí aún algunos victoriosos a lo largo del tiempo, luchando para seguir siendo los íconos londinenses y poder tomarnos una buena foto con ellos. Luego pasamos por la abadía de Westminster, enorme e imponente y terminamos admirando tanto el Palacio de Westminster como el Big Ben desde el frente del Río Thames, donde uno encuentra puestos de comida, bancos para sentarse mientras pasan los barcos y los artistas aprovechan para retratar, en una cámara digital o en un bastidor, el paisaje del atardecer con los brazos dorados del sol cayendo sobre el paisaje.

El maravilloso Río Támesis

Realmente un lugar mejor que el otro. Desde la orilla del Río Thames se puede observar una de las típicas postales del parlamento y el reloj tan aclamado. Y a no mucha distancia, se puede ver el enorme London Eye, desde donde se divisa casi toda la ciudad. Si pueden subir (recomiendo sacar los tickets se pueden obtener online para no hacer fila y tener descuento).

En el segundo día en la capital inglesa nos levantamos temprano y fuimos a recorrer empezando por el palacio de Buckingham, al cual todos deben haber visto por televisión. Es un edificio enorme, rodeado a jardines muy amplios y vistosos en donde dar un paseo nunca viene mal y tiene grandiosas postales. Es aquí a donde se pueden ver los guardias con los uniformes y el tan caracterizado sombrero que se asemeja al cabello de Marge Simpson. No tuvimos la suerte de poder ver el cambio de guardia, ya que solo lo hacen en un tiempo determinado al año y el resto queda a su consideración.  A continuación nos dispusimos a ir al British Museum.

Londres en Otoño

Tengo que decir que nunca he visto una arquitectura y un museo con tantas piezas valiosas como éste. Existen piezas exclusivas que han aparecido en numerosas películas relacionadas con Egipto, desde estatuas, tumbas, el moai famoso y tantísimas otras piezas. Realmente es enorme y si se lo quiere recorrer admirando cada una, lleva mucho tiempo, por lo que recomiendo comprar alguna guía con las principales piezas y abocarse a contemplarlas exclusivamente.

Oxford Street y de compras en Londres en Otoño

Posterior a esto, fuimos a dar un paseo por el centro más comercial, en la calle Oxford, donde se ubican algunas tiendas más conocidas y muchas con buenos precios como Primark. Si tienen la posibilidad, pueden visitarlas y encontrar algunas piezas con buenos precios.
Como al final de cada día, luego de haber caminado una enormidad entre la cultura y bajas temperaturas, pasamos por el tan famoso Hard Rock London, no se lo pueden perder.

Inició temprano nuestro tercer día. Ya prácticamente éramos unos londinenses más y ese día comenzó con nuestra visita al National History Museum.
Uno habla y comenta siempre de los lugares finales, pero el trayecto hasta cada uno, es a cada minuto una invitación a contemplar esas calles tranquilas, armónicas, de casas similares difiriendo en el color, tan cuidadas, con las típicas rejas negras bajas y los autos estacionados en fila ordenadamente.

Llegamos al museo. Más que un museo, parece un palacio en su fachada exterior, a tal punto que cuanto uno más se acerca más se asombra de su enorme magnitud. Y si contamos todos sus detalles arquitectónicos, es algo realmente increíble. Este museo contiene una cantidad enorme de especies de animales y maquetas en tamaño real que hacen muy atrayente su visita.

Este edificio se encuentra casi contiguo al Science Museum, el cual no tuve la oportunidad de visitar por cuestión de tiempos. Seguido y a poca distancia, se encuentra el famosísimo teatro Royal Albert Hall, donde se han presentado las más grandes personalidades y cuenta con una arquitectura sorprendente, ubicado frente al Hyde Park, parque que no se pueden perder y detrás de él, el Royal College of Music, donde con sólo pasar por la puerta uno escucha a los intérpretes en su interior ensayando con diferentes instrumentos.

Abbey Road

De vuelta, decidimos tomarnos el subte, debido a la gran distancia e ir a visitar la tan emblemática Abbey Road, calle donde se sacó la foto de la tapa del disco de Los Beatles cruzándola, y donde también se encuentran ubicados los estudios donde se grabó. Todos los turistas, como nosotros en este caso, dejan en sus paredes un recuerdo de una firma con frases, dibujos o simplemente su nombre. Cabe destacar que la calle está abierta para la circulación de los vehículos, pero al cruzar la gente mientras posan para la foto, se detienen sin exclamar ni tocar bocina.
Un dato adicional, pueden observar la cámara web online con vista a la calle en esta página: http://www.abbeyroad.com/crossing.

Como nos quedaba algo de tiempo disponible, decidimos ir a conocer la casa donde vivió el tan famoso y denominado Padre de la Psicología, Freud. Pero no teníamos conocimiento de la dirección ni de cómo podíamos llegar desde allí, solamente conocíamos que quedaba cerca. Lamentablemente no disponíamos de señal en el celular. Es aquí cuando consultamos a un peatón, un simple peatón como cualquiera en nuestro país, si conocía donde quedaba la famosa casa. No es que esperáramos que lo supiera, pero quizá nos podía orientar. Claramente no lo sabía, pero otra vez nos volvimos a sorprender al ver que sacaba su celular y..  ¡googleaba para poder encontrarlo!. Nuestra sorpresa no quedó allí, sinó que además llamó para poder ver si estaba abierto el museo y todo. Realmente si estábamos sorprendidos, esto hizo que nos sorprendiéramos aún más. ¡Qué gran gesto!. Después de esta situación, logramos llegar al museo y es absolutamente recomendable la visita.

Como realmente no nos alcanzó con esto, decidimos tomar el metro e ir a conocer el tan aclamado puente, el famoso Puente de Londres. Desde más de diez cuadras se puede ver y es tan imponente como uno imagina, el atravesarlo y conocer las cercanías, sus alrededores llenos de edificios nuevos que se mezclan con castillos e historia pura. Caminamos y caminamos hasta la Catedral de San Pablo mientras atardecía con el sol a punto de caer y reflejándose en esa mezcla de edificios modernos llenos de vidrios cuadriculados y aquellos históricos.

Último día en Londres

Iniciando nuestro último día  de Londres en otoño y habiendo visitado ya gran parte de lo que debíamos conocer obligadamente en la ciudad, a mí entender de otro mundo, y esperando partir a las 16hs para París, decidí pasar el último día como un ciudadano común más, merodeando por las calles menos concurridas, metiéndome en cuanto recoveco se pudiera para conocer los alrededores. Lo terminé comprando algunos regalos en sus tiendas de recuerdos, algunos regalos para quienes no están ahí para disfrutarlo con uno.

Por último, visité la Catedral de Westminster, una de las primeras catedrales que pude acceder de las tantas y que sinceramente es muy bueno visitarla y quedarse admirando un poco dentro de ella. Aproveché, y como tantos otros me habían recomendado, a comer los famosos Fish And Chips. Déjenme decirles que no soy muy habitué al pescado, pero sinceramente fue el mejor pescado que comí. No se lo pierdan si van.

Acto seguido, partimos para la terminal internacional de trenes St Pancras. Otra delicia arquitectónica a la vista de cualquier peatón. Tomamos a las 16hs el tren Eurostar para ir desde Londres a París. Tarda aproximadamente 2hs y media y llega a Gare Du Nord. Es un tren de alta velocidad y tiene comodidades a bordo muy buenas. La vista de las afueras de París es sin duda excepcional, sus campos y construcciones rurales son dignas de conocer en un futuro viaje.

1 Comentario
  1. Gustavo Papasergio 3 semanas atrás

    Impresionante guía de Londres! Me diste ganas de estar ahí mismo en este mismo momento. ¿Justo ahora es otoño no?

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