India: Dharamsala y un encuentro con el Dalai Lama

 Esta es la historia de un viaje a las montañas y encuentros mágicos

Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Mayores comodidades, pero menos tiempo.
Tenemos carreras de grado, pero menos sentido común.
Mayor conocimiento, pero menor juicio;
Más expertos y más problemas;
Más medicina, pero menos salud.

Fuimos y volvimos de la luna, pero tenemos problemas para cruzar la calle y saludar a los vecinos.
Construimos computadoras para almacenar más información, para producir en serie pero menos comunicación.

Nos convertimos en “cantidad”, dejando de lado la “calidad”.
Estos son tiempos de comida rápida y digestión lenta;
Grandes hombres con poco caracter. 
Muchas ganancias y relaciones superficiales.

Este es el tiempo donde hay demasiado en las ventanas y poco en la habitación.

 

DALAI LAMA.

 

En mis andanzas por India sucedieron muchas cosas. Fue un destino que me sorprendió positivamente. Conocí bellas personas, mágicos lugares y me sucedieron cosas increíbles.

 

Siempre quise viajar a India. Por años estudié su religiosidad, la cultura, estudié yoga por casi 10 años y hasta quería saber sanscrito (si, a ese nivel!)

 

Cuando llegué a India iba con muchísimas aprehensiones. Básicamente pensaba que no me iba a gustar nada e iba a querer irme a los pocos días.

 

Y no me equivocaba. Mi experiencia fue un poco así en un principio. Cuando llegué a Calcuta, la verdad pensé no me gustaría nada el resto del país. Me quede ahí por dos semanas aclimatándome y acostumbrándome al ritmo de india.

 Luego de ser hospedada por un magnífico Couchsurfer que me enseñó los códigos culturales y a cómo moverme por el país, tomar trenes y demás, decidí que quería explorar más, ¡la curiosidad era mucho mayor que mi incomodidad!

 

Dentro de los primeros lugares dentro de la lista de lugares que quería conocer en India siempre estaba Dharamsala.

 

Dharamsala es un lugar al norte de India, en el estado de Himachal Pradesh, en medio del cordón montañoso del valle de Kangra y que tiene gran importancia dentro de la espiritualidad mundial.  Es aquí donde se instaló luego del exilio desde Tibet el actual Dalai Lama Tenzin Gyatso.

 

La zona de Dharamsala tiene dos sectores principales. Una donde se encuentra el pueblo principal y más urbanizado del mismo nombre. Es el centro administrativo y se encuentra la mayor parte del comercio, así como la estación de buses.

 

La parte más alta se llama McLeodganj, se encuentra a 9 km de Dharamsala baja y es aquí donde se concentra la mayor parte del turismo, hoteles y las numerosas escuelas y centros de meditación, yoga y terapias complementarias. Existe un Instituto de Medicina y astrología tibetana que el propio Dalai Lama fundó en 1961, que actualmente forma médicos tibetanos a la vez que ofrece terapias tradicionales.

 

El poblado se encuentra a 1700 m de altura y es aquí donde reside la mayoría de los refugiados tibetanos (se estima que aquí viven cerca de 10.000) de la zona después de 1960 y a su vez está establecido el monasterio donde reside el Dalai Lama, por esta razón muchos incluso la llaman ‘la pequeña Lhasa’ aludiendo a la capital del Tibet.

 

 Es una zona bellísima, rodeada de naturaleza, bosques, cascadas que para mí fue un verdadero regalo. Viajaba por India en pleno verano y era el lugar que necesitaba para descansar de los 50ºC que viví en la zona de Rajastán.

 

 

 La zona de McLeodganj está rodeada de montañas en las que se pueden hacer trekking de diferente intensidad y duración.

Existen poblados en las cercanías en los cuales se desarrollan actividades ligadas a la meditación, yoga y terapias complementarias.

 

 

Dharamsala es lugar de peregrinación para muchos seguidores del budismo e irradia un misticismo único.

 

Tenía muchas dudas de hacer el viaje a esta zona, ya que es bastante alejada y no es muy fácil llegar a la zona. Requería viajar en bus por al menos 8 horas y no me convencía mucho esta idea.

Justo cuando ya casi pensaba no ir, alguien me ofreció compartir los gastos de viaje en su auto y fue ese el momento en que decidí ir a la zona de Dharamsala.

 

Cuando llegaba a McLeodganj subió al auto donde viajaba una monjecita alemana que peregrinaba en la zona, y su primera pregunta fue ¿Vas mañana a la conferencia del Dalai Lama, cierto?. Yo salté de emoción y seguí todas sus instrucciones para inscribirme. Llegué justo a tiempo, en 10 minutos cerraban las inscripciones para poder asistir a la conferencia que daba el Dalai Lama una vez cada varios meses.

 

Mi sorpresa y alegría fueron enormes! Cuanta sincronía en el Universo! Yo ni siquiera había planeado viajar en esa fecha y al día siguiente a las 8 de la mañana estaría oyendo al mismísimo Dalai Lama!

 

A la mañana siguiente, muy temprano nos dirigimos con mis nuevos amigos de viaje al monasterio donde había una larga fila de gente que esperaba ingresar al recinto para asistir a la conferencia  (me encontré con una francesa que había vivido en Chile muchos años y nos hicimos muy amigas!)

 

La emoción nos embargaba a todos allí, algunos devotos del budismo esperaban como un sueño de toda una vida ver a su máximo representante y otros, como yo, que sin ser seguidores del budismo estábamos muy ansiosos por aquel momento tan especial que se aproximaba.

 

Luego del chequeo de seguridad ingresamos al recinto y nos ubicamos a esperar la conferencia. Esperamos cerca de dos horas hasta que hizo su anuncio el Dalai Lama: Se sacaría fotos con tofos los asistentes y debíamos formar grupos por continentes para tomarlas!

 

¿Qué?? ¿Una foto con el Dalai Lama?

Así que seguimos esperando, hasta que tocó el momento –uno de los beneficios de ser de sudamérica es que éramos el grupo más pequeño obviamente!-

 

No puedo describir con palabras aquel momento en que pasó por mi lado aquel hombre, irradiaba una paz, calma y alegría que nos tuvo a todos emocionados hasta las lágrimas.

Me hizo reflexionar en que hay cosas inherentes a los seres humanos y que, cuando éstos son puros de alma, no importa su religión o interés político…eso se ve y se siente con cada fibra de tu ser.

 

Para tener en cuenta

– Los tibetanos tienen la costumbre de llegar un día o dos antes de las conferencia y reservar su asiento con un cojín y lo mantienen por toda la duración de las enseñanzas.

– La práctica entre los tibetanos es que cuando te sientas no te sacas los zapatos, ya que si los llevas en tu mano lo pasarás cerca de la cara de quienes están sentados. “Donde fueres haz lo que vieres”, ¿no?

 

Cómo llegar

– Una buena alternativa y probablemente la más cómoda sea tomar el tren hasta Pathankot y luego un bus de 4 horas o un taxi hasta Dharamsala. Desde ahí buses y taxis regularmente te llevarán hasta McLeodganj.

– Existe un aeropuerto a 18 km de Dharamsala que conecta con la ciudad de Delhi.

– puedes tomar un bus nocturno. Desde delhi toma cerca de 14 horas.

 

 

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