Florencia, detenida en el tiempo

Florencia es una de esas pocas ciudades que aún conservan el mismo estilo y con el pasar de los años, se vuelven más lindas. Quizá sea por esa mezcla entre lo añejo y la vida moderna, que al instante de haber llegado, uno queda atrapado.

Llegue a Florencia de noche, cosa que no aconsejo hacer en ninguna ciudad desconocida, ya que es complejo poder ubicarse generalmente o encontrar un alma caritativa que nos oriente a esas horas. En mi caso, el ver por Google Maps previamente la ubicación de los hoteles fue clave.

Me alojé en el hostel Archi Rossi, a unas cuadras de la estación de trenes. Este hostel es muy grande, tiene muy buenas instalaciones, el desayuno es realmente amplio, tiene varios lugares en común y que favorecen la interacción.

Ni bien dejé las cosas, salí a recorrer. Florencia es una ciudad totalmente diferente a Venecia con respecto a su conformación. Es muy fácil ubicarse, tiene calles amplias donde generalmente no suelen verse vehículos, la gente por lo general camina por la calle sin problema y por las noches los fines de semana suelen ir muchos estudiantes, por lo que si pueden, traten de evitarlo fines de semana.

Caminando llegué a la plaza del Duomo, realmente es tan imponente que es imposible sacar una foto y que se vea todo. Es inmensa la arquitectura y contiene un gran nivel de detalle.

Siguiendo por las calles tranquilas, con una arquitectura romana embellecida, pasé por la Plaza de la República, en donde hay muchos restaurantes y suele haber una cantidad de gente mayor.

A las pocas cuadras, pude encontrar la plaza de la Señoría, donde uno puede observar una réplica de la estatua del David de Miguel Angel y el Palazzo Vecchio.

Todo esto junto y en una distancia de no mas de 12 cuadras, por lo que realmente es una ciudad que tiene los principales puntos muy cercanos entre sí y regala postales a cada paso. Mientras me encontraba caminando, y tras haber sido tentado en varias ocasiones, no pude resistir a probar una pizza italiana junto a una cerveza al paso. Como estaba cerca, me fui caminando a poder degustarla mientras admiraba el tan famoso Ponte Vecchio que, de noche y con las luces reflejadas en el agua y de fondo es magnífico, a la par que se iniciaba mi cumpleaños.

Si, empecé mi cumpleaños admirando el Ponte Vecchio en el medio de Florencia con una pizza y una cerveza. ¿Hay mejor forma de empezarlo durante un viaje?.

Al otro día y ya casi definiendo mi estadía en Florencia me levanté muy temprano para poder ir a la Galeria de la Academia. Les tengo que recomendar sacar un turno por internet para poder ingresar, ya que estuve haciendo más de una hora de cola para entrar y logré avanzar a duras penas diez metros. En su interior está el gran David junto con otras tantas piezas arquitectónicas aún sin terminar y un sinfín de pinturas. Muy recomendable.

Después partí para la Plaza del Duomo, a recorrer y ver esa amplia arquitectura, con tal magnitud que no permite retratarse enteramente.

Caminé por el interior de la basílica, con un detalle en la pintura de la cúpula en su interior que asombra (les recomiendo leer la historia de su construcción que haré en otra nota) y luego se me dio por subir al Campanile. Fila de personas y millón de escalones mediante, logré llegar al punto máximo para poder obtener una vista panorámica de la ciudad. Y eso fue lo que conseguí, una vista de los tejados color caoba mezclados con un toque blanco y amarillo en sus paredes, con las colinas de fondo rodeándolo.

Una vez que salí de allí, me dediqué a caminar por las calles principales observando los grandes locales de ropa de marcas famosas mundialmente como Prada, Gucci, Armani, Chanel y tantas otras. Con el presupuesto acotado y en su mayoría dedicado a la historia y el arte, comprar no compré nada de ropa, pero realmente da gusto poder caminar y ver los locales exhibiendo tan delicados y lindos productos. Entre tanta ciudad, con un helado delicioso en mano, me dispuse a ir a visitar los famosos Jardines de Bóboli. Estos jardines son realmente inmensos, y es desde donde se obtiene una gran vista de la ciudad y se puede apreciar esculturas y diseños de jardín variados. Absolutamente recomendable ir a visitarlo si es posible.

Y así me fui de Florencia, queriendo quedarme más, pero para vivir en una ciudad que parece detenida en el tiempo y que los años no pasan. Cayendo la tarde y casi noche, tome mi tren y me encaminé para la tan famosa Roma tomando un tren de alta velocidad.

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