Dos días en Venecia

La entrada a Venecia en el tren es realmente asombrosa, con el agua a ambos lados, divisando las casas a lo lejos por la mañana y el resplandor del sol sobre el agua. Venecia recibe a sus viajeros con toda su esencia. Al llegar, uno se da cuenta que tiene el sello bien Italiano, con esas construcciones y sus ventanas características con canteros y plantas colgantes. Entre sus negocios, llenos de restaurantes con mesas al aire libre entre toldos y meseros. Los mercados al aire libre, los locales con dulces de todos los colores y tamaños, las góndolas y los gondolieri. En fin, todo hace de Venecia una ciudad particular y realmente gustosa de ser visitada.

Aquí me hospedé en el hostel Venice Luxury, al cual tengo que confesar que no creí que fuera a cumplir mucho mis expectativas, pero para la única noche que me hospedaba, no esperaba mucho más que una cama y una ducha caliente. Debo decir que es un hostel excelente y con una gran atención, muy económico y sumamente espacioso. Por fuera no es la gran cosa, pero por dentro cambia y mucho.

Venecia es una ciudad que todos, o al menos con quienes he hablado, me han preguntado cómo era el tema de las calles y el agua. Quizá el ministerio de turismo deba invertir unos euros en aclarar que ¡hay calles! y no todo es agua, sino que conviven canales y calles peatonales con puentes. Es tal la convivencia de ambos, que resulta muy fácil perderse. Demás está decir que tengo una gran memoria visual, pero es imposible que uno no se pierda. Sumado a que los mapas que uno obtiene, son a mano alzada. El GPS resulta fundamental, más si uno vuelve de noche, donde no abundan las luces más que en muy pocos lugares.

Durante mi primer día me adentré a recorrer bien todas sus calles, degusté un helado de los tan famosos que dicen ser y claramente era una delicia. El chocolate es quizá el gusto en el que más se evidencia. Si van, pruébenlo.

Visité el puente Rialto, donde están todos los comercios y se puede obtener grandes fotos. Lograr ir en una góndola, es muy complicado como resultado de su precio casi excesivo y prohibitivo para un viajante promedio, por lo que a menos que sean varios para poder dividir los gastos, realmente no es conveniente. Demás está decir que es una ciudad que no tiene otro medio de transporte popular más que los famosos Vaporetto, que son como autobuses acuáticos.

Llegando a la Plaza San Marcos uno puede divisar la postal típica veneciana, por un lado la Basílica, a su lado el Palacio Ducal y enfrente el famoso Campanile. De ser posible, les recomiendo hacer la visita a estos tres puntos, dadas las pinturas de la Basílica, la vista del Campanile y el Palacio sobre todo, porque tiene en su interior enormes salones decorados con arquitectura y pintura, junto al resto de las habitaciones, calabozos y, como no podía hacer falta, el paso por interior del puente de los suspiros incluido.

 Pero debo recomendar visitar Venecia en un solo día en caso de poder, dado que dos, como fue en mi caso, el tiempo para recorrer lo turístico alcanza gustosamente. Pero el tiempo en un viaje nunca sobra, y Venecia a demás está compuesta por tres famosas islas entre otras, Murano, Burano y Torcello, a donde uno puede ir por su propia cuenta o bien contratando un tour con una guía por unos euros, donde a te llevan a cada isla y te brindan un rato para poder visitarla.

En mi caso aproveché este tiempo excedente que tenía y decidí contratar el tour. Inicialmente nos llevaron a Murano a conocer una fábrica de vidrio, mostrando como un artesano hace a mano un caballo de vidrio en el momento. La habilidad que tienen para lograrlo es realmente asombrosa y las hay de las más variadas composiciones y colores. No es únicamente el típico caballito de vidrio, hay más, mucho más, de todas formas y también.. mucho más caros (estamos hablando de llegar a miles de euros)!.

Luego nos llevaron a Burano, en donde entre otras cosas, cada casa tiene un color distinto. Esto nos comentaron que se daba porque en invierno, a causa de la niebla los marinos no podían divisar sus hogares. Terminó generando una isla con gran atractivo y enormes postales a la retina. Y por último nos embarcamos a Torcello, la isla con menor desarrollo pero que alberga una iglesia y algunos restaurantes especiales, que ya desde afuera le dan hambre a uno.

Todas estas islas tienen su historia detrás, y en el camino a cada una de ellas se pueden apreciar diversos lugares, como almacenes, fuertes y otras islas, que han sido parte de la historia de Venecia.

Finalmente, al llegar el atardecer, recogí mis cosas del hostel  y partí para Florencia en un tren de alta velocidad, la forma más fácil y rápida para moverse en europa.

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