Caminando Paraísos: El Camino Real

Viajar “a pie”  es la mejor manera de impregnarse del espíritu de un  destino. Es la forma genuina de adquirir el mejor sentir de un Paraíso.

Este planeta nos ofrece un gran número de lugares que parecieran haber sido diseñados naturalmente  para conocerse únicamente caminando, como si la intención fuera blindarlos del daño que dejan algunos sistemas de transporte.

Hace muchos años  elegimos en familia,  una lista de 10 Caminos, que serían parte de nuestra agenda viajera.  Hoy por supuesto la lista se ha triplicado.  Uno de los caminos que nos envolvió con su magia,  fue el Camino Real,  ubicado entre dos pequeños municipios incrustados en las montañas orientales de Colombia: Barichara, considerado el pueblito más lindo de Colombia  y Guane, uno de los municipios más pequeños.  

Tan solo 5.2 kilómetros de distancia, un descenso de 500 metros,  una temperatura que logra derretirte por la poca sombra de los árboles, un terreno bastante seco , empinado y lleno de piedritas, lograron enfrentarnos a la disyuntiva de porqué llamado “Camino Real” cuando más bien parecía “trocha”.   La respuesta estuvo en el uso que le dio  el Cacique Guanentá, líder de toda esa región desde épocas remotas.

Quienes hayan llegado hasta este punto de la lectura, gracias por eso,  se preguntarán,  en  dónde estuvo  la magia?  Pues nosotros la encontramos en los nativos que acompañaron nuestro paso:

1.    José, un precioso “patiamarillo”, gentilicio usado para los nacidos en Barichara, punto de partida de nuestro camino.  José fue un niño de aproximadamente 7 años que apareció de la nada a muy pocos metros del inicio, nos habló de la mejor forma de caminarlo y desapareció sin darnos cuenta.  Alcanzamos a devolvernos varios metros, pensando que se había caído, pero nunca lo encontramos.

2.    Don Ignacio Gutiérrez,  viviente en la mitad del camino, quien parecía sacado de una foto del siglo pasado y con un lenguaje usado por los abuelos.  Don Ignacio calmó nuestra sed, con un delicioso “Guarapo de Frutas” que sabía más a piña y mientras descansamos nos detalló bellezas de la región.  El no desapareció como José, pero era un ejemplo real del Tiempo Detenido.

3.    Finalmente, Doña María, una  nativa auténtica de Guane, quien a  sus 85 años, tiene la vitalidad intacta gracias a la cerveza diaria, solución que nos vendió para la deshidratación con la que llegamos.  Nos convenció de que era la cerveza hecha por ella y no el agua , la solución perfecta para hidratarnos.  Con bastante desconfianza empezamos a saborear ese líquido de sospechoso color morado, el cual terminamos degustando a grandes sorbos, porque más allá del sabor, la temperatura era perfecta.  Al final supimos que no era cerveza , pero si una especie de poción mágica de frutas con un sabor a malta.  

 

Esperamos que se animen a conocer esta linda zona de Colombia  y nuestras recomendaciones para esta experiencia son:   Caminarlo en sentido Barichara – Guane, por ser principalmente en descenso.  Hacerlo muy temprano para evitar  el sol picante, no se puede hacer en “sandalias” porque hay mucha piedrecilla por lo que deben usar medias y botas a pesar del calor.   Ahh y no olviden, busquen el Guarapo de Don Ignacio  o la Cerveza de Doña María para hidratarse. 

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